Cómo vivir con el plástico sin dañar nuestro entorno – Por María José Pedragosa

Si estás al día sobre noticias ambientales, debes conocer seguramente el movimiento mundial anti-plástico: mucha gente en muchos lugares del mundo se esfuerza por vivir una vida sin él, una gesta extraordinariamente difícil y, a la vez, estéril, porque los plásticos no son intrínsecamente malos. También pueden tener impactos ecológicos positivos. Lo que nos lleva a la pregunta, ¿es el plástico, o es nuestra mentalidad de un solo uso el problema?

Paradójicamente, el plástico nació para evitar que los animales murieran
El plástico fue inventado debido al crecimiento de la popularidad del billar. Las bolas estaban hechas de colmillos de marfil, lo que significaba que los elefantes eran masacrados por miles. Dándose cuenta de la naturaleza insostenible de este producto y el aumento de precio debido a la escasez, sin mencionar el impacto negativo que estaba teniendo en los elefantes, se buscó una alternativa más barata. Y ahí es donde todo comenzó.

Cabe decir que, según un estudio realizado por Trucost, «el coste ambiental del plástico en los bienes de consumo es 3,8 veces menor que los materiales alternativos que se necesitarían para reemplazar el plástico». Para que materiales como el vidrio, el aluminio y el papel sustituyan al plástico en las mismas funciones, el coste ambiental aumentaría de «139.000 millones de dólares a un total de 533.000 millones de dólares» al año. Y no sería solo el coste económico el único factor que aumentaría, sino también el consumo de energía, agua y desechos sólidos, junto con un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El plástico debería entonces estar salvando el mundo, pero ahora mismo lo está ahogando y nos está intoxicando. ¿Qué es lo que está pasando?
Los humanos nos hemos vuelto locos porque producimos y consumimos sin restricciones. Según la Fundación Helen McArthur, la producción de plástico se ha multiplicado por 20 en los últimos 50 años hasta alcanzar los 380 millones de toneladas en 2015. Sin embargo, menos del 10% se recicla. Por lo tanto, no podemos culpar a un material, cuando en realidad es nuestra mentalidad la responsable de la contaminación.

Siendo conscientes del origen del problema, ¿cómo podemos empezar a mitigarlo? 
La respuesta es simple: Nosotros, los consumidores, tenemos el poder de cambiarlo haciendo tres cosas:

  1. Cambiar radicalmente nuestra cultura consumista de usar y tirar: Este estilo de vida, instalado en la comodidad, la inmediatez y el poco valor que le damos a las cosas hace que usemos utensilios una sola vez muy a menudo. Por eso debemos prohibirnos comprar o usar tazas, cubiertos o tazas de café desechables, bolsas o pajitas de plástico.
  2. Llamar la atención a los establecimientos que continúan con esta cultura y dejar de asistir a ellos: Si una cadena de cafeterías todavía te da una bebida con tapa o pajita desechable, o si el supermercado todavía envuelve la fruta en gajos, debes hacer dos cosas: primero llamarles la atención allí mismo, y, si no cambian de actitud, dejar de ir allí.
  3. Elegir empresas que practiquen la economía circular y local: Sí, puede ser un poco más tedioso, pero elegir empresas que utilicen materiales reciclados o biodegradables, y empresas que nos den facilidades para que el material que utilizamos sea recuperado posteriormente, es una de las mejores maneras de apuntar a una sociedad en la que los plásticos no sean un problema.

María José Pedragosa es co-fundadora y CEO de la startup POPSICASE

María José es bióloga, publicista y ha dedicado su vida a emprender proyectos de impacto social, así como a colaborar con organizaciones medioambientales centradas en la conservación y la responsabilidad social corporativa. María José es cofundadora de la startup POPSICASE, que fabrica fundas para teléfonos móviles a partir de redes de pesca, que también pueden recuperarse para fabricar otras nuevas, un proceso de economía circular nunca antes visto.


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Esta publiación tiene un comentario

  1. JOSE LUIS PEDRAGOSA RADUA

    Tres grandes verdades.

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